La centrifugación es un proceso exotérmico en el que se libera calor por fricción entre el aire que está en la cámara de centrifugado y las diferentes partes del rotor. Esta liberación de calor viene definida por múltiples factores como el tipo de rotor o la velocidad que este adquiere. Por lo tanto los ciclos de centrifugado se pueden ver afectados por los cambios en la temperatura.

Las centrífugas Ortoalresa están diseñadas para minimizar el incremento de la temperatura en el interior de la cámara y lo hacen mediante tres tipos de sistemas diferentes:

En las centrífugas no refrigeradas mediante de un sistema de ventilación forzada que extrae el calor de la cámara de centrifugado e introduce aire a temperatura ambiente.

frioEn las centrífugas refrigeradas mediante un potente sistema de refrigeración que reduce el incremento de temperatura hasta el valor definido por el usuario.

El principal objetivo de fabricación de nuestras centrífugas refrigeradas es que el equipo asegure en todo momento el mantenimiento real de la temperatura. Para ello el primer sistema con el que cuenta es un programa de pre-cooling mediante el cual el usuario puede atemperar la cámara y accesorios antes de introducir la muestra. Además dispone de un sistema de refrigeración que en todo caso asegura que a la máxima velocidad del equipo se adquieran, al menos, los 4°C.

Pero la estabilidad de la temperatura es, si cabe, el parámetro más importante. Para ello el control de temperatura del equipo minimiza las desviaciones actuando sobre la refrigeración para mantenerla estable. Tras la finalización del proceso es imprescindible que permanezca la temperatura de trabajo, para la cual nuestros equipos refrigerados mantienen la temperatura de trabajo hasta 8 horas después del fin del ciclo.

calorEl incremento de la temperatura de la cámara se hace imprescindible en algunos procesos de tipo industrial en los que para facilitar la separación de la muestra se requiere calefacción  como es el caso de la determinación de sedimentos en productos derivados del petróleo y de grasas en productos lácteos. Para estos casos ponemos a su disposición equipos con calefacción que llegan a alcanzar hasta 80°C. El tipo de control de la temperatura es también de alta precisión, por lo que asegura el mantenimiento de la misma a lo largo del proceso.