El proceso para la selección de una centrífuga puede resultar complejo, ya que el número de variables básicas de las que se tiene que partir para una buena selección es amplio.

En Ortoalresa consideramos que la simplificación de esta tarea es la clave para permitir al usuario identificar el equipo que requiere en base no solo a unas variables, si no contando también con sus preferencias. Para facilitar este trabajo hemos definido esta guía de selección de centrífugas considerado  algunas de las características  de los equipos como pautas para refinar las búsquedas en base a los modos de trabajo.

La información básica de la que se debe partir es:

1. Características y propiedades de los tubos a procesar: longitud, diámetro y resistencia a F.C.R.

El soporte en el que tengamos la muestra debe estar preparado para poder soportar la fuerza centrífuga relativa a la que se va a someter. En general hay materiales que por sus propiedades son más resistentes, como pueden ser los plásticos (polipropileno, polietileno, teflón) y otros que son menos resistentes, como es el caso del vidrio que por lo general no soporta valores de F.C.R. por encima de las 4.000 xg.

Con respecto a las dimensiones de los tubos son totalmente determinantes para la selección de la centrífuga, ya que nos marcarán la pauta para seleccionar el equipo que más se ajuste a nuestras necesidades. En la tabla de la sección “referencia de tubos”, encontrará más información al respecto.

La versatilidad de una centrífuga viene dada por la configuración de sus accesorios. Cada serie de nuestros equipos cuenta con una tabla de rotores con información acerca de los adaptadores de los que dispone cada uno de ellos. Además ampliamos aún más esta característica diseñando adaptadores múltiples que permiten procesar tubos de fondos diferentes con un solo juego de adaptadores.

2. Velocidad máx. requerida y F.C.R. máx.

El funcionamiento de la centrífuga se basa en aplicar una fuerza sobre la muestra que produzca la separación en base a la densidad. La diversidad de muestras que se procesan y sus propiedades, así como los diferentes tipos de resultados que buscan los usuarios, hace imprescindible conocer este valor para poder obtener los resultados esperados.

En la selección del equipo hay que tener en cuenta los valores máximos de F.C.R., o en su defecto de R.P.M., con los que se va a necesitar trabajar.

Para poder comparar los valores máximos de F.C.R. y R.P.M. de cada uno de nuestros equipos puede acceder a la información de la sección “velocidades máximas”.

3. Número de tubos a procesar por ciclo.

Otro de los requisitos imprescindibles para una elección adecuada es conocer el número de muestras por ciclo que se quieren procesar. Este valor, combinado con el del volumen del tubo requerido, definirá el tamaño del equipo a seleccionar.

A modo de orientación dispone de una tabla en el apartado “dimensiones de tubos/capacidades máx.” en la que podrá localizar el máximo número de tubos que puede alojar cada uno de nuestros equipos en función a su volumen.

4. Tipo de centrifuga en función del control de la temperatura.

La temperatura es una de las propiedades físicas más relevantes en las centrifugas y a la que, por norma, no se le suele prestar demasiada atención. No obstante, hemos querido hacer una mención específica en el apartado “control de la temperatura: refrigeración y calefacción”, dada su transcendencia.

5. Tipo de rotor requerido.

El tipo de rotor seleccionado afectará al tipo de separación de la muestra, así como, a la velocidad máxima que puede adquirir.  En este segmento de centrifugas los rotores más usados son los angulares y oscilantes.

Un rotor angular es aquel en el que la disposición inicial del tubo permanece durante todo el proceso de centrifugación. Por lo general, para un mismo volumen de tubo adquieren mayor velocidad que los oscilantes.

Como particularidad de este tipo de rotores tenemos que la separación de la muestra es oblicua con respecto a la boca del tubo. Por lo tanto se recomienda para procesos que exigen una mayor F.C.R. o en aquellos ciclos que requieren la extracción parcial del sobrenadante.

Los rotores oscilantes desplazan la muestra desde una disposición vertical hasta 90º con el eje de rotación. Suelen disponer de un mayor número de posiciones por rotor. Son los elegidos para obtener separaciones con lectura directa de los tubos, obtención de pellet y extracción completa de alguna de las bandas.

Después de esta primera etapa podremos refinar la búsqueda en base a:

6. Otras características técnicas.

Realmente es la combinación de todas ellas lo que definirá el equipo que requerimos. Para facilitar la labor de selección en la sección “tabla comparativa” podrá realizar comparaciones en base a aquellas características que consideren más importantes para sus procesos.

7. Tipo de control del equipo.

El tipo de pantalla con la que esté construida la centrifuga define la interacción del usuario con el equipo.

En nuestras centrífugas encontrará tres tipos de controles LED, LCD y TFT, todos ellos disponen de mensajes tanto para el funcionamiento rutinario como alertas de funcionamiento y estado del equipo. A través de estas pantallas podremos también personalizar ciertas acciones como la apertura de la tapa tras el fin del proceso, el inicio del tiempo, etc.

Esta información se amplía en la sección “tipos de pantallas”.